3
de mayo: Visitas y Peregrinaciones.
Silo
dio la bienvenida a más de 6.000 peregrinos de distintas
partes del mundo en el primer día de las jornadas.
Desde muy temprano comenzó la concentración
de peregrinos que arribaron al Parque en un día soleado
y de agradable temperatura. Esta jornada se vivió
por todos como un día de encuentro de amigos y mucha
alegría.
Silo pidió a los peregrinos:
"... escriban las ocurrencias
que tuvieron en este día, los recuerdos interesantes
que tuvieron ... recuerden las cosas buenas que han ocurrido
en su vida y también aquellas cosas que deben ser
superadas; pero tomen nota ... no es una tarea dificil,
es una tarea relativamente fácil. No olviden sus
sueños, porque también a través de
los sueños llega la inspiración ..."
4 de mayo: Día de Reflexión
y Ceremonias de Elevación Espiritual.
En esta jornada los peregrinos participaron
de ceremonias en La Sala, Centro Multiuso y el Centro de
Estudios. También hubieron ceremonias en distintos
sitios del Parque , Monolito, Fuente, Plaza de las Estelas,
Ermita.
5 de mayo: Palabras de Silo. (ver
video de las Jornadas)
Alrededor de 10.000 personas, entre peregrinos,
amigos y visitantes se dieron cita este día 5 de
mayo para escuchar las palabras de Silo que por cuarta vez
hiciera su aparición pública en este lugar
histórico y de irradiación de Inspiración
y Elevación Espiritual para todo el mundo.
Silo dijo: "... Quisiera tocar
el nucleo principal de estas jornadas que está dado
por la Reconciliación como experiencia espiritual
profunda. ... "
"... Reconciliar no es olvidar
ni perdonar, es reconocer todo lo ocurrido y es proponerse
salir del círculo del resentimiento. Es pasear la
mirada reconociendo los errores en uno y en los otros. Reconciliar
en uno mismo es proponerse no pasar por el mismo camino
dos veces, sino disponerse a reparar doblemente los daños
producidos. ..."
... ” Regreso al mundo con la
frente y las manos luminosas. Así pues, acepto mi
destino. Allí están el camino y yo, humilde
peregrino que regresa a su gente. Yo que vuelvo luminoso
a las horas del día rutinario, al dolor del hombre,
a su simple alegría. Yo que doy de mis manos lo que
puedo, que recibo la ofensa y el saludo fraterno, canto
al corazón que del abismo obscuro renace a la luz
del ansiado Sentido”.
Descargue
aquí el texto completo
|